"... Por haberse, pues, estas canciones compuesto en amor de abundante inteligencia mística, no se podrán declarar al justo, ni mi intento será tal, sino sólo dar alguna luz (en) general, pues Vuestra Reverencia así lo ha querido. Y esto tengo por mejor, porque los dichos de amor es mejor dejarlos en su anchura para que cada uno de ellos se aproveche según su modo y caudal de espíritu, que abreviarlos a un sentido a que se no acomode todo paladar. Y así, aunque en alguna manera se declaran, no hay para qué atarse a la declaración; porque la sabiduría mística -la cual es por amor, de que las presentes canciones tratan- no ha menester distintamente entenderse para hacer efecto de amor y afición en el alma, porque es a modo de la fe, en la cual amamos a Dios sin entenderle."

San Juan de la Cruz

(Del prólogo al Cántico Espiritual)

La historia de un Cántico


El pasado día 15 de abril, Sábado Santo, presentamos el Cántico Espiritual con el Coro y Solistas de la ORTVE en el marco de la 56 Semana de Música Religiosa de Cuenca. Cuando me invitaron me alegré profundamente, porque cantar allí el Cántico era un sueño mucho tiempo soñado. Luego, al reparar en la fecha del concierto, me acordé de que el estreno del Cántico tuvo lugar en Segovia también un Sábado Santo, el 9 de abril de 1977, en la iglesia románica de San Juan de los Caballeros. ¡Hace, pues, cuarenta años! Qué casualidad, pensé, será San Juan que anda moviendo sus hilos por allí arriba para celebrarlo aquí abajo… Y cuando al poco tiempo nos llamaron de Trujillo para dar un concierto, también con el Cántico, en la iglesia del convento de San Miguel, el Domingo de Ramos… ¡el 9 de abril!, entonces el hilo de lo invisible se hizo palpable y la celebración me pareció redonda.

Pero la celebración sigue con la incorporación de otros conciertos que os iremos anunciando. Como dijo Juan de la Cruz cuando logró escapar de su prisión toledana, “en una noche oscura”, llevando en la memoria su canciones del alma: “todo se me dio cuando con amor propio no lo busqué”.
El Cántico es la obra que más alegrías me ha dado. Nada de esto podía imaginar yo hace casi cincuenta años cuando empecé a cantar los primeros versos del Cántico: “Adónde te escondiste, amado”…


Fue en 1970 cuando, al poco tiempo de llegar a París, empecé a leer y a cantar el Cántico Espiritual. Vivía yo entonces en una buhardilla del Boulevard de Malesherbes. Silicio Félix Pardo, mi vecino de chambre y compañero de pupitre en la Sorbonne, harto de mis canturreos nocturnos, llamó un día a la puerta y puso en mis manos la “Vida y Obras de San Juan de la Cruz”. Toma, lee, me dijo… Yo entendí el mensaje, "lee y calla", pero fue peor el remedio que la enfermedad. Porque hojeando el libro, cuando llegué a las páginas del “Cántico Espiritual”, su lectura me fascinó, tanto que quedé prendado. En la soledad sonora de aquel palomar “au septième ciel” pude oír el rumor humano y el gorjeo de lo divino, su "música callada”, en un silencio enamorado de las melodías que iban brotando aquellas “canciones del alma” como pequeñas gotas de felicidad. Cantar el Cántico me parecía natural. Conservo aquel libro como un precioso tesoro.


En abril de l973 presenté una primera versión, con guitarra y violoncelo, en el Teatre de la Gaite-Montparnasse en el programa "Libre Parcours Récital" de France Culture. Se trataba de una selección del poema y duraba aproximadamente 15 minutos. Viviendo ya en Segovia, en 1975, retomé la composición con intención de cantar el poema completo y ampliar la instrumentación a un trío de guitarra, violín y violoncelo. El Sábado Santo, 9 de abril de l977, estrenaba la versión "definitiva" en la iglesia románica de San Juan de los Caballeros. El primero de junio de aquel año grabé el disco, con Jesús Corvino al violín y Eduardo Gattinoni al violoncelo, bajo la dirección artística de Alejandro Masó: Cántico Espiritual (Hispavox 1977). En julio lo presentábamos en el Teatro Colón de A Coruña y en septiembre en el Teatro Bergidum de Ponferrada. El Cántico empezaba a caminar.


La primera presentación en Madrid tuvo lugar en el Centro Cultural de la Villa, durante una semana del mes de mayo de 1978, con Isabel Serrano al violín y Gattinoni al violonchelo. En 1982 di cuatro recitales en el Teatro Español, invitado por su director José Luis Gómez. Fue entonces cuando María Zambrano, desde su exilio en Ginebra, me regaló el comentario de sus Notas al Cántico que incluimos en el programa de mano de aquellos conciertos en los que me acompañaron Rafael Villanueva al violín y Tomás Garrido al violonchelo.


En 1984, me invitaron a presentar el Cántico en el Teatro Real de Madrid en el marco del I Festival de Otoño. Le encargué entonces una nueva instrumentación al compositor Ángel Barja para piano (Agustín Serrano), guitarra (Gerardo Arriaga), violín (Francisco Romo) y violonchelo (Mariano Melguizo), que estrenamos el 24 de septiembre. Esta versión de Ángel Barja la volveríamos a interpretar en la Seo de Zaragoza y en la iglesia de San Nicolás, en León, con motivo del IV Memorial Ángel Barja.


En 1991, año en que se conmemoraba el IV centenario de la muerte de san Juan de la Cruz, programaron el Cántico Espiritual en el Ciclo de Cámara y Polifonía del Auditorio Nacional. Acompañado en esta ocasión por el concertino de la ONE, Víctor Martín, y Mariana Cores al violoncello. Fue el inicio de una larga gira por toda la geografía española y conciertos puntuales en el extranjero, como Roma, Saintes, Rabat, Aquisgrán, Ravenna… También con motivo del IV centenario, TVE realizó un programa especial en la iglesia mozárabe de San Miguel de Escalada, que dirigió Eduardo Toral, y propició la segunda grabación discográfica de Cántico Espiritual, con Alexander Kozulin al violín y Carlos Cardinaal, al violonchelo.


En 1996 el organista y compositor Mark Fielding escribió una versión para cuarteto clásico de cuerda, que estrenamos en la inauguración del Teatro Bergidum de Ponferrada, con Mariana Todorova y Juan Luis Gallego, al violín, Jensen Horn-Sin, a la viola, y Rafael Domínguez, violonchelo. Esta versión con cuarteto la interpretamos también en la Iglesia de San Millán de Segovia y en la Plaza de Las Pasiegas de Granada.Cada año eran más numerosas las actuaciones en espacios sagrados, como en el IV Festival de Música Sacra de Maastricht (Holanda), inaugurado con el Cántico, la Catedral de Astorga, Claustro de la Catedral de Santander, Monasterio de San Jerónimo en Granada, la Catedral de Oviedo, y en teatros y auditorios como el Palau de la Música, el Auditorio Manuel de Falla, en la Quincena Donostiarra, en el Corral de Comedias de Almagro, el Auditorium de Palma de Mallorca, o la Plaza de la Quintana en Compostela, entre tantos otros escenarios.


En el año 2000, con la colaboración de la COPE, realizamos una intensa y extensa gira con el Cántico por diez ciudades de España, en escenarios todos maravillosos: Monasterio de Santa Ana (Avila), Iglesia de Santa María del Mar (Barcelona), Auditorio Nacional (Madrid), Iglesia del Sagrario (Sevilla), Monasterio de San Juan de los Reyes (Toledo), Catedral de Tortosa, Palau de la Música (Valencia), Santa María la Real de las Huelgas (Valladolid) y la Sala Mozart del Palacio de Congresos de Zaragoza. Junto con el programa de mano, el público recibía un CD que grabamos ex profeso para la gira, con Daniela Tanti al violín y Carlos Cardinaal, al violonchelo.


Además de la Escolanía de Segovia, he tenido el gusto de cantar el Cántico en numerosas ocasiones con otras formaciones corales, como la Camerata sine Nomine, Ad Libitum, Escolanía de los Salesianos de Sevilla, la Escolanía de los Palacios, la de Heriberto Ampuria, la Agrupación Coral de Chiclana, la Escolanía del Canto Alegre de Medellín (Colombia), la Escolanía del Misteri de Elx o el Coro de RTVE, entre otras.


Desde hacía tiempo me rondaba la idea de poner música a los otros poemas mayores de San Juan: La llama, La Noche y La Fuente. También le daba vueltas a la idea de incorporar un coro infantil en algunos pasajes del Cántico, como la “Respuesta de las criaturas”. Tuve entonces la suerte de conocer y contar con la complicidad de María Luisa Martín, directora de la Escolanía de Segovia, y en el año 2002 ofrecimos nuestro primer concierto juntos en el Festival de Otoño Soriano, invitados por su director, Odón Alonso. La Escolanía de Segovia participó también en el disco Canciones del alma, dedicado enteramente a San Juan de la Cruz. Hay en YouTube algunos videos de cuando presentamos el Cántico Espiritual en el Teatro de La Abadía, en febrero de 2011, y en la iglesia de San Juan de los Caballeros, en abril de 2012, con motivo del 35 aniversario del estreno allí del Cántico.


La celebración del Xacobeo 2004 propició una extensa gira de conciertos con el Cántico Espiritual de San Juan dela Cruz, en la primera parte, y cantares de Rosalía de Castro, en la segunda. Fue una gira inolvidable junto con la Coral Ad Libitum, por diez ciudades, en otros tantos escenarios impresionantes: Iglesia de San Pedro en Lugo, C
olexiata de Santa María Do Campo en A Coruña, Iglesia del Carmen de Padrón, Concatedral de Ferrol, Colegiata Santa María en Vigo, Colegiata del Sar, en Compostela, Catedral de Tuy, Basílica de Santa María La Mayor de Pontevedra,  Catedral de Ourense y la  Catedral de Mondoñedo. Una pena no haber grabado aquellos conciertos místicos y rosalianos.

El 8 de junio de 2005 “Nueva Economía Forum” organizó un concierto conmemorativo de su V aniversario en la iglesia de Los Jerónimos de Madrid. Junto a las violonchelistas Hilary Fielding y Mariana Cores, intervino la Escolanía de Segovia dirigida por María Luis Martín. La grabación del concierto se plasmó en un una nueva versión discográfica del Cántico: Concierto de amor vivo. Algunos años más tarde, la editorial de poesía Vaso Roto, edita el libro-disco "Cántico Espiritual y otras canciones de san Juan de la Cruz", añadiendo un tema inédito: "Con arrimo y sin arrimo". En el libro se recogen también los testimonios de María Zambrano y Gerald Brenan sobre el Cántico Espiritual.


En 2015, con motivo del IV centenario de la muerte de Santa Teresa de Jesús, la Orquesta y Coro de RTVE encargó al compositor Fernando Velázquez una versión sinfónica del Cántico Espiritual y de las canciones que había compuesto sobre poemas de la Santa, recogidas en el libro-disco La voz descalza. Con notas al programa de la musicóloga Inés Mogollón, estrenamos esta versión el 3 de octubre en el Teatro Monumental de Madrid. El concierto fue retransmitido por TVE2.Este mismo concierto lo presentamos el 30 de junio de 2016 en el FIMD de Granada, en el Palacio Carlos V de la Alhambra. Y con el Coro y solistas de ORTVE, en la iglesia de San Francisco de Santo Domingo de la Calzada, en el Monasterio de las Huelgas, en Burgos, dentro de la veladas de "Música y Literatura" organizadas por Patrimonio Nacional, y el 7 de diciembre en Roma.


Sí, el Cántico es la obra que más alegrías me ha da. Siempre descubro en él algo nuevo que me sorprende y me emociona. Gracias a esta obra tengo la suerte de cantar en escenarios hermosísimos: en claustros, iglesias, catedrales, y también en plazas abiertas, y salas y teatros por toda España y en el extranjero. Espacios donde la música y la palabra comparten el silencio. Bendito San Juan.


Amancio Prada ( 2017)

La esencia amorosa




Del texto de Asunción Escribano para la presentación de Amancio Prada como "Juglar de Fontiveros" 2014
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No hay ningún espacio del corazón que Amancio Prada haya dejado de nombrar, por lo que no es extraño tampoco que haya recalado y puesto música a los poemas de San Juan de la Cruz Llama de amor viva, La fuente que mana y corre, En una noche oscura, Vivo sin vivir en mí, Del verbo divino y, por supuesto, al poema de poemas el Cántico Espiritual. No puede sorprender que para hablar de Amado con mayúsculas nuestro místico escogiera precisamente un “Cántico”, las “canciones entre el alma y el esposo”, puesto que no se puede hablar del Amor de mejor manera que mediante la música, y eso lo sabe bien nuestro reciente juglar.

La sonoridad tiene, sin duda alguna, una clara presencia en la obra de San Juan. Desde el título que alude al Cántico, pasando por la estrofa escogida, la lira, que no en vano toma su nombre metonímicamente del instrumento que tocaban los poetas clásicos cuando entonaban sus cantos, hasta los numerosos recursos poéticos que el santo emplea en sus textos para acercarlos auditivamente a quienes los leen o escuchan. Pocos poetas han sido tan sensuales expresivamente como Juan de la Cruz. Y pocos han recurrido tan emotiva e inteligentemente a todos los recursos del idioma para comunicar de manera sensible una experiencia radical que habita necesariamente fuera de las palabras.

Y el poeta de Fontiveros acude entonces, entre otros, a recursos de carácter sonoro para que forma y fondo latan con el mismo pulso. Y así nos sorprende a través de sus exclamaciones invocativas, ¡Oh bosques y espesuras!,¡Oh prado de verduras!, tan bien reflejadas en la composición de Amancio Prada a través de unos instrumentos que vibran como si tiritaran conmovidos ante tal extremo de belleza. También recurre San Juan de la Cruz al uso de verbos elocutivos que inciden en la eficacia de la comunicación sonora: “refiriendo” “Balbuciendo”, “decid si por vosotros ha pasado”, expresión esta última musicada por Amancio en un perfecto agudo que señala el ardor del anhelo amoroso. De igual modo nos atrapa el poeta abulense con sus aliteraciones, esa reiteración de sonidos que busca sostener sobre ella el sentido. Y lo hace en versos como “Pasó por estos sotos con presura”, en los que la repetición de la “s” sugiera esa “presura silbadora de la saeta” como decía Dámaso Alonso. Composición esta que, pasada por la admiración sonora de Amancio Prada, suena maravillosamente entonada por las voces infantiles de la Escolanía de Segovia. Voces niñas y dulces que, coreando hasta tres veces (un número que simboliza precisamente la totalidad y perfección) la estrofa “Mil gracias derramando/pasó por estos sotos con presura/y yéndolos mirando/,con sola su figura/vestidos los dejó de su hermosura”, con variantes melódicas e intensificando progresivamente su altura, nos hablan de la grandeza del esplendor de un universo donde las gracias derramadas señalan su origen acrecentando así ese perfecto ejemplo escrito de la fusión entre creador y criaturas.

Si seguimos ahondando en esa intuición original que guía tanto a San Juan de la Cruz como a Amancio Prada a la hora de vincular armoniosamente forma y fondo, sonoridad y espíritu, hay que acudir necesariamente también a los versos posteriores ala fusión amorosa: “Vuélvete, paloma/ que el ciervo vulnerado/ por el otero asoma,/ al aire de tu vuelo/ y fresco toma”. En ellos, mediante la repetición de la “v” San Juan refuerza la imagen de la ascensión aérea del vuelo; y que en la musicalización de Amancio Prada, en un magnífico cambio de ritmo que se torna rápido en la guitarra primero y, con la incorporación de los violines, pausado después, se incide en el ascenso y en la forma propia del vuelo de estas aves, como si navegaran sobre las olas transparentes del espacio.

Y qué decir de ese magistral tartamudeo poético de una expresividad difícilmente imitable: “Un no sé qué que quedan balbuciendo”, en el que le “que” por tres veces repetido manifiesta el titubeo sorprendido del inefable, y cuya ralentización vocal y musical ala hora de ser interpretado pro nuestro juglar reincide en esa perfecta turbación ante lo inmenso.

En definitiva, hay que decir que en la interpretación de San Juan de la Cruz en la voz de Amancio Prada sentimos que la música multiplica esa sonoridad a la que apuntan las palabras, y que cubre un infinito espacio de silencio contenido entre sus versos, cuyo significado profundo apenas podemos imaginar. Son estos ejemplos algunos de los muchos que podríamos traer aquí y que hablan de esa suma perfecta de sensibilidades, poeta y juglar, que consiguen aproximar uan experiencia difícilmente comunicable, pero admirada y sentida por todos los que escuchamos. No en vano Juan Ramón Jiménez afirmó que “la poesía de San Juan es como la música, no necesita uno entenderla si no quiere. Basta con una aprehensión aquí y allá, y entregarse a lo demás, como en el amor”. Bienvenido, por tanto Amancio Prada, a esta Academia de Juglares de Fontiveros, que hoy con su canto logrará aprehender un poco más esa esencia amorosa, luminosa y extrema, de San Juan de la Cruz.